martes, 4 de diciembre de 2012

... VEJER ... LA MEMORIA EN NUESTRO FUTURO ...





 
        Viernes ... dos de la tarde … inicié viaje … un viaje que sería todo un descubrimiento … un fin de semana en Vejer de La Frontera.
    Solo la historia de Vejer, ya me impresionó en el momento de programar este viaje …





 

      Se ha podido comprobar que Vejer estuvo poblada desde principios del Paleolítico y que ya estaba fortificada en la Edad del Bronce.
      Se han hallado restos preromanos del siglo VII a.c, debajo de las murallas actuales, y se sabe que en ese tiempo se denominó Besaro.
     Más tarde, durante la etapa romana pasó a denominarse Baesippo.
        En el 711 pasó a manos musulmanas tras la batalla de la Janda, en la cual los musulmanes, comandados por Tarik, derrotaron a Don Rodrigo.







        Durante cinco siglos y medio permaneció bajo dominio musulmán, entonces le llamaban de Besher. Aún hoy quedan vestigios, como la puerta del castillo (Siglo XI), parte de las murallas y el entramado de sus calles.
       Vejer volvió a manos cristianas en el año 1250, reinando Fernando III "El Santo".






     En junio de 1264, tras una revuelta en la que tomaron por fuerza el castillo, los musulmanes volvieron a tomar el control.
      En agosto de ese mismo año, los cristianos contratacan expulsando a los mudéjares, lo que terminaron consiguiendo en 1285.
    Para consolidar el control de Vejer, ese mismo año, Sancho IV concede a la Orden de Santiago el señorío sobre Vejer … pero … dicha orden nunca tomó posesión de Vejer.






      En 1307, pasa a ser señorío de Guzmán, el bueno, que desde 1299 era ya dueño del señorío de las almadrabas de toda la zona del Estrecho de Gibraltar, y tras tomar Tarifa, se convirtió también en el defensor del Estrecho, llegando a ser dueño y señor, después del rey, de estas tierras.
De él heredarían los Duques de Medina Sidonia.
      En la Edad Moderna el pueblo se enfrentó, con Juan Relinque a la cabeza, contra los Duques de Medina Sidonia por el control de las tierras comunales, denominadas Hazas de Suerte.
     En 1976 fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.






        Con esta “carga histórica” llego yo a lo alto de la cuesta que me permitió entrar en la que justamente llaman “ la ciudad blanca” .
          De inmediato me quedé sin palabras … una belleza de casas blancas dispuestas en un enredo de calles estrechas, muchas de ellas peatonales.







      Cada calle, casi cada casa, era como si nos quisiera hablar de si misma, de sus memorias, y, levantando un poco la vista dos cosas me llaman la atención … la iglesia … y las murallas.





 
      Pero empieza a atardecer y se adivina lluvia.
    La casa rural, previamente escogida, se encuentra en una de las muchas calles peatonales … empieza a llover …
     La tormenta de los cielos se cruza con el tormento de arrastrar las maletas de pequeñas ruedas por las calles empedradas hace muchos siglos.
      Pero llegamos … a la mitad de la estrecha calle una luz y un cartel … Casa Leonor …


 
 


      Bastó pasar el portal para olvidar todo eso …
      Nos quedamos impresionados con la belleza del edificio … rasgos modernos en perfecta armonía con la arquitectura antigua … algo solo visto en películas o libros …





 


       Nos recibió Gustavo, uno de los dueños.
      Subimos a la habitación de la tercera planta … mojados … fríos … y un suelo muy bonito … pero de piedra … tan fría como el fin de tarde …







 


     Media hora después, con la calefacción y la tele encendida olvidamos el des confort inicial.
     Bajamos a comer algo y encontramos un sitio altamente moderno, en plena historia local … El Central, cervecería y tapas.



  


     Es como, de repente, si entrase en un mundo totalmente diferente.
        El Central es obra y trabajo de una familia, en que por la mano de su chef su dueño, Salvador Trujillo Escudillo, hace renacer la más tradicional cocina andaluza …




 


       Se respira, aquí, una tranquilidad que nos da la seguridad de querer volver … y así fue.
      No sé si fue coincidencia … pero hasta la lluvia paró mientras saboreábamos unas zanahorias aliñadas, un lomo mechado, un estofado de carne y unas tortillas exquisitas …




 


      Después volvimos a la casa Leonor. Había que descansar y prepararse para un día de exploración.
         La noche fue acogedora y relajante. Por la mañana abrimos las cortinillas de la ventana y … otra sorpresa … unas vistas maravillosas que se estiraban por kilómetros y kilómetros … un verde intenso salpicado de cuando en cuando por un grupo de pequeñas casas … paradisíaco …




 


      El desayuno del hotel tuvo aquel sabor familiar que casi nos hace sentir en casa … claro que para eso Paco contribuyó mucho, otro de los dueños que entre otras cosas nos contó que los Moura, conocida familia portuguesa aficionada al mundo de la tauromaquia, los visitaban todos los años en Febrero … y para confirmarlo había unas fotos en la pared, debidamente autografiadas …







 


      Bajamos al coche. El camino que la tarde anterior me pareció tormentoso ahora se hizo rápido y encantador.
       Había una ruta que hacer … y empezamos …
       Primera parada … el faro de Trafagar …




 


      Datado de 1860, posee una altura de 34 metros y se levanta a cerca de 51 metros sobre el mar.
       Lo hemos encontrado en un pequeño islote de arenisca situado entre las ensenadas de Conil y Barbate y en Caños de Meca.




 


      En 1793 después de ser guillotinado Luis XVI España declara la guerra a Francia entrando en la coalición antirrevolucionaria, aunque en 1794 se hace evidente que la coalición es incapaz de forzar la resistencia de la Francia de la Convención y algunos gobiernos creen prudente poner fin al conflicto.  
       España firma la paz en Basilea donde recupera todos los territorios perdidos durante la contienda excepto la zona oriental de la isla de Santo Domingo. Gran Bretaña, todavía en guerra con Francia, no está conforme con las condiciones de este tratado y presiona a España para que se alíe con ella.
      En cambio, el Gobierno español firma con Francia el tratado de San Ildefonso el 18 de agosto de 1796 declarando la Guerra a Gran Bretaña.




La reacción no se hizo tardar …
A 21 de octubre de 1805, delante del cabo de trafagar muy cerca donde hoy esta el faro, ocurre una tremenda batalla naval.




 


      Para visitar este faro hay que dejar el coche a cerca de 1 km, pagar 2€ por el aparcamiento y ir a pie por una carretera ladeada por dunas de arena y pequeñas lagunas de agua salada.
      Las vistas son preciosas … vale la pena.




 


     Próxima parada Barbate, otro punto central de la historia local.
     En el siglo V antes de Cristo ya escritos griegos hablaban de esta región.
       Más tarde los romanos dejaron escritos sobre el puerto de Baesippo en la desembocadura del río Barbate, que se convierte pronto en un próspero enclave debido a su industria pesquera y de salazón heredada de los fenicios.
    Con la caida del imperio romano y el triunfo del Cristianismo sobre las religiones paganas y el predominio del mundo rural sobre el urbano ambos se van a hacer patentes aquí con la fundación de varias ermitas, entre las que destaca la de San Paulino.




 


      Alfonso XI (mediados del XIV), establece el perdón a los homicidas que vengan con armas a Tarifa un año y un día, para protección local … muchos lo aprovechan.
    Las hazas de la Suerte formaron parte de aquellos incentivos que concedieron los reyes en su deseo de proteger la frontera y repoblar la zona.
     A finales del siglo XVIII llega a Barbate un maltés llamado Pablo Mallí, primero de los sucesivos inmigrantes que irán conformando el carácter del pueblo.
     A principios del XX Serafín Romeu Fages, culto, burgués monárquico y liberal mostró interés en la mejora del pueblo y costeó o ayudó a financiar varios edificios, como el Pósito antiguo o el actual C.E.P. de Barbate.






     La villa contempla un apogeo económico y social sin precedentes, superando en población a Vejer.
     De la memoria colectiva de Barbate hacen parte nombre como el escritor Miranda de Sardi, el empresario Aniceto Ramírez, el farmacéutico Tato Anglada... Ellos promovieron la salida a la luz pública de tres diarios: El Heraldo de Barbate, La Independencia de Barbate y El Destello.
     En 1961 se inaugura el puerto pesquero, empañado pocos años después por las medidas restrictivas marroquíes en relación con sus caladeros.
     Pero se nota que el turismo superó la actividad pesquera como principal movimiento económico de Barbate.




 


      Volvimos a Vejer, queríamos caminar por las calles de historia viva en cuanto el sol se hacía presente.
Entretanto empezamos a pensar en la cena. Optamos por un restaurante italiano.
     Bajando a la Plaza de San Francisco encontramos la pizzería La Morita, junto al mercado de abastos.




 


       Ambiente tranquilo y simpático, empezó por parecernos una pizzería normal y corriente … pero solo hasta que nos presentaron el primer pedido … trozos de pan con jamón y berenjenas … exquisito … delicioso … y las pizzas después … divinas … sabrosas …
         Y de repente, olvidamos el frío que hacía fuera y entraba por el salón cada vez que se abría la puerta … perdonamos algún que otro problemita con la extracción de humos … sinceramente … vale la pena … y lo aconsejo seriamente.
        No tenemos dudas que los hermanos Jordi y Jesús han conseguido un buen local.






    Después de una noche tranquila y del ultimo desayuno excelente en la Casa Leonor, nos faltaba una última visita … la ermita de Nuestra Señora de la Oliva.







 


      En el lugar de la actual ermita, se levantaba una basílica cristiana, consagrada en diciembre del año 678 por el obispo asidonense Teodoracio.
       La basílica había sido dedicada a los santos mártires Esteban, Servando, Germán, Justa y Rufina.
       El templo cristiano primitivo se debió restaurar, y se reabrió al culto tras la conquista castellana de Vejer, en 1264.
      Posiblemente a mediados del siglo XIV, la ermita se acoge a la advocación de Ntra. Sra. de la Oliva.
      En la segunda mitad del S.XV ya existía una cofradía con la denominación de Santa María de la Oliva. 




 


     En 1755 el terremoto de Lisboa deja marcas en gran parte de Andalucía.
     La ermita sufrió grandes daños cuyos resultados aún hoy están visibles.
    El santuario acoge la imagen de la Virgen de la Oliva (patrona de Vejer de La Frontera) que fue esculpida por el sevillano Martín Alonso de Mesa en 1596. La Virgen fue coronada canónicamente el 15 de Agosto de 1996.






     Había que volver a casa … pero no antes de un café reparador en La Central.




 


    Atrás dejamos VEJER … un Pueblo Blanco cargado de belleza que seguirá siendo memoria en nuestro futuro. 







         Solo deciros que no hago cualquier comparación entre las empresas de que hablo y otras existentes en Vejer de la Frontera. Hablo de lo que conozco.



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